«¿Cuánto cuesta una web?» es la pregunta más frecuente y la que menos se responde con claridad. Hay quien dice «desde 200 €» y quien pide cifras que parecen de otro planeta. Soy Irys, trabajo sin agencia y con trato directo, así que te lo explico tal cual: de qué depende el precio de una web, cómo comparar presupuestos y cuáles son mis tarifas publicadas.
Por qué no hay un precio único
Una web puede ser una sola página con tus datos o un proyecto con muchas secciones, textos, idiomas y funciones. Preguntar «cuánto cuesta una web» sin más es como preguntar cuánto cuesta una reforma: depende de qué se reforma. Lo que sí se puede hacer es explicar qué factores mueven el precio.
Los factores que más influyen
1. El alcance
Cuántas páginas, qué secciones y qué funciones. No es lo mismo una web de presentación que una con catálogo, reservas o área privada. A más piezas, más trabajo de diseño, de maquetación y de pruebas.
2. El diseño: plantilla o a medida
Partir de una plantilla es más rápido; diseñar a medida requiere pensar la estructura desde cero. Ya hablé de ello en plantilla o web a medida: ni una es mala ni la otra siempre mejor, pero el esfuerzo y el resultado son distintos.
3. Los textos y el material
Una web necesita contenido: textos, fotos, logotipo. Si ya lo tienes, el proceso es más ágil. Si hay que redactar o ordenar mucho, añade tiempo. Un diseño bueno con textos flojos no funciona, así que conviene dedicarles atención.
4. Los idiomas
Una web en dos idiomas no es duplicar el precio, pero sí supone trabajo extra de estructura, traducción y revisión.
5. Funciones adicionales
Formularios especiales, tienda online, integraciones, automatizaciones. Cada función suma complejidad y pruebas.
6. La identidad de marca
Si todavía no tienes logo, colores y tipografías definidos, conviene resolverlo antes o a la vez, porque la web se apoya en ello.
Costes que no siempre aparecen en el presupuesto
- Dominio y hosting: pagos anuales aparte, que dependen del proveedor que elijas.
- Mantenimiento: actualizaciones, copias de seguridad y seguridad.
- Cambios posteriores: conviene saber si los haces tú o dependes de alguien. Por eso trabajo en WordPress, para que puedas gestionarlo por tu cuenta.
- Textos y fotografía si no los tienes.
Cómo comparar presupuestos
No te quedes solo con la cifra final. Pregunta qué incluye exactamente, cuántas rondas de cambios hay, quién escribe los textos, si la web será tuya y la podrás gestionar, y qué pasa con el dominio y el hosting. Dos presupuestos con precios parecidos pueden cubrir cosas muy distintas, y uno muy barato puede salir caro si luego cobran cada ajuste.
Fíjate también en el trato: con quién vas a hablar y quién va a hacer el trabajo. Con una agencia suele haber capas intermedias; conmigo hablas con la persona que diseña.
Mis precios publicados
Estas son las tarifas que ya tengo claras en mi web:
- Rediseño web: de 600 a 900 €, según el alcance. Es para quien ya tiene web y quiere que convierta mejor.
- Branding: 300 €, con logo, paleta, tipografías y mini manual.
- Automatización con IA: desde 100 €, según lo que haya que resolver.
Para proyectos nuevos o con necesidades especiales, no doy cifras a ciegas: prefiero escucharte y ajustar un presupuesto claro, sin letra pequeña.
Qué hacer para ajustar el coste
Define bien lo que necesitas antes de pedir presupuestos, prepara los textos y las imágenes, y prioriza: lo imprescindible primero, lo accesorio después. Una web se puede construir por fases, y empezar por lo esencial suele ser más inteligente que querer abarcarlo todo de golpe.
El precio de una web debería reflejar el trabajo que lleva y el valor que te devuelve. Si lo ves claro, la conversación es mucho más sencilla.
Una pregunta antes de pedir precio
Antes de preguntar cuánto cuesta, pregúntate cuánto vale para ti que la web funcione. Si una sola consulta nueva al mes ya compensa la inversión, la conversación cambia: ya no se trata de gastar lo mínimo, sino de elegir bien. Eso no significa pagar más, significa pagar por lo que de verdad hace falta y no por lo que suena bien en un presupuesto.
¿Hablamos de tu proyecto?
Si quieres que revise tu web o te diga con honestidad qué cambiaría, cuéntamelo en la página de contacto. Me escribes a mí, respondo yo y sin compromiso.