Cómo escribir los textos de tu web cuando no eres redactor

Cómo escribir los textos de tu web cuando no eres redactor

Los textos para una web son lo que más se aplaza y lo que más se nota cuando faltan. Si no eres redactor, tampoco necesitas serlo: necesitas saber qué quieres decir y en qué orden. Lo demás es oficio y se aprende rápido.

Empieza por un mensaje claro, no por la primera frase

Antes de escribir una línea, responde por escrito a tres preguntas. Si no puedes contestar cada una en dos frases, el problema no es de redacción.

  • Qué haces, dicho como se lo explicarías a alguien que no es de tu sector.
  • Para quién, con un perfil concreto. «Para todo el mundo» no es un perfil.
  • Qué debería hacer el visitante al terminar de leer: llamar, pedir presupuesto, reservar.

Con esas tres respuestas tienes el esqueleto de la página de inicio. Todo lo demás es desarrollo.

Una prueba sencilla

Resume tu negocio en una frase sin usar adjetivos como «innovador», «integral» o «de calidad». Si la frase se cae, todavía no tienes mensaje. Si se sostiene, acabas de escribir tu titular.

Estructura por página: qué lleva cada una

No hace falta inventar nada. Cada página tiene un trabajo y los textos se ordenan en torno a él.

Inicio

Un titular que diga qué haces y para quién, un párrafo breve que lo amplíe, tres o cuatro servicios o ventajas, una prueba de confianza (un cliente, un resultado, un trabajo real) y una llamada a la acción. Nada más. La home no es el lugar para contar tu vida.

Servicios

Un bloque por servicio: qué incluye, a quién le sirve y cómo se trabaja. Quien llega a esta página ya está comparando, así que ayúdale a decidir. Si puedes orientar un precio o un plazo, hazlo; si no, explica de qué depende.

Sobre mí

Escríbela en primera persona y cuenta lo que le importa al cliente: tu experiencia, cómo trabajas y por qué hay una persona real detrás. No es una biografía, es una razón para confiar.

Contacto

Dile al visitante qué pasa cuando te escribe: cuánto tardas en responder y qué información te conviene recibir. Cuanto menos tenga que adivinar, más fácil le será dar el paso.

El tono: escribe como hablas con un buen cliente

El tono no es un adorno. Es lo que hace que alguien te reconozca en la web y luego en una llamada. Una referencia útil: imagina que le explicas tu trabajo a un cliente al que respetas. Ni solemne ni excesivamente coloquial.

  • Frases cortas. Si una no cabe en una respiración, divídela.
  • Verbos concretos en lugar de sustantivos abstractos: «te entrego la web» suena mejor que «realizamos la puesta a disposición».
  • Una sola persona gramatical: o hablas tú, o hablamos nosotros, pero no las dos a la vez.
  • Tutear o usar usted, según tu cliente. Lo importante es decidirlo una vez y mantenerlo.

Un ejemplo: en lugar de «ofrecemos soluciones integrales de diseño», prueba con «diseño tu web y me ocupo de que puedas editarla tú». Dice lo mismo, pero se entiende a la primera y suena a una persona.

Errores típicos al escribir una web por tu cuenta

  • Empezar por ti en lugar de por el problema del cliente. Tu historia importa, pero después de que entienda que le puedes ayudar.
  • Frases huecas. «Soluciones a medida» o «pasión por lo que hacemos» valen para cualquier negocio, así que no dicen nada del tuyo.
  • Querer decirlo todo en cada página. Una página, un objetivo.
  • Dejar un texto generado por IA sin tocar. Como borrador es útil. Publicado tal cual, suena a nadie.
  • Olvidar la llamada a la acción. Si el visitante llega al final y no sabe qué hacer, el texto ha fallado.
  • Párrafos largos de pared a pared. En pantalla, tres o cuatro líneas son suficientes.

Ninguno de estos errores es grave por separado. El problema es que se acumulan, y el visitante decide en pocos segundos si sigue leyendo o se marcha.

Revisa en voz alta antes de publicar

Es el truco más barato y el que mejor funciona. Lee el texto en voz alta, despacio, como si se lo dictaras a alguien. Donde tropieces, el lector también tropezará.

Presta atención a tres señales:

  • Te quedas sin aire a mitad de frase: es demasiado larga.
  • Te da vergüenza decirla: probablemente es un cliché.
  • No dirías esa palabra hablando: cámbiala por la que sí dirías.

Si puedes, deja el texto reposar un día y léelo de nuevo. Y si alguien de confianza lo lee sin que le expliques nada y es capaz de decirte qué haces y para quién, el mensaje funciona.

Cuando prefieras no escribirlo todo tú

Hay quien disfruta escribiendo y quien lo vive como un trámite. Ambas cosas son razonables. En mis proyectos de web ordeno los textos contigo antes de diseñar, porque una web con el mensaje claro se diseña más rápido y envejece mejor. Si estás en ese punto, puedes escribirme desde la página de contacto y vemos qué tienes y qué falta.

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