Elegir la paleta de colores de marca parece una decisión estética, pero es sobre todo una decisión de criterio. Si metes ocho colores porque todos te gustan, el resultado se parece más a una feria que a una marca. Te cuento cómo lo resuelvo yo.
Menos colores de los que crees
Una paleta funcional necesita tres piezas, no más. Todo lo demás son variaciones de esas tres.
- Color dominante: el que la gente recuerda. Es el que define cómo se siente tu marca.
- Color oscuro: para textos, títulos y fondos serios. Casi nunca es negro puro; suele ser un azul, verde o marrón muy oscuro que combina con el dominante.
- Color de acento: el que señala lo importante, como un botón o un enlace. Solo funciona si aparece poco.
A eso súmale uno o dos neutros (blanco roto, gris claro) y ya tienes un sistema completo. No hace falta más.
La regla 70/25/5
Tener buenos colores no basta; importa cuánto espacio ocupa cada uno. La proporción que uso como punto de partida es 70/25/5:
- 70 %: fondos y superficies, es decir, neutros y tu color base. Es el aire de la marca.
- 25 %: el color dominante y el oscuro, en títulos, bloques y elementos de identidad.
- 5 %: el acento, reservado para llamadas a la acción y detalles que quieres que se vean.
No es una ley exacta, es una guía. Pero casi siempre que una web o un logotipo resultan recargados, la proporción está rota: el acento ocupa el 30 % y ya no acentúa nada.
Contraste y accesibilidad: lo que no se negocia
Un color bonito que no se lee es un mal color. El contraste entre texto y fondo decide si alguien puede leerte sin esfuerzo, y eso incluye a personas con baja visión o daltonismo, pero también a cualquiera que mire el móvil con sol.
Qué comprobar
- Las pautas WCAG piden una relación de contraste de al menos 4,5:1 para texto normal y 3:1 para texto grande.
- Comprueba siempre tu acento sobre el fondo real donde va a aparecer, sobre todo en botones.
- No transmitas información solo con el color: un error en rojo necesita además un texto o un icono.
Existen verificadores de contraste gratuitos en línea. Tardas dos minutos y te ahorras rediseñar después.
Qué comunica cada color, con cautela
Hay mucha literatura sobre psicología del color y conviene leerla con escepticismo. Los significados cambian según la cultura, el sector y el contexto, y no hay un estudio que garantice que el azul genera confianza en tu caso concreto. Úsalo como una orientación, no como una receta.
- Azules: suelen asociarse a calma, orden y seriedad. Por eso abundan en banca y tecnología, y por eso es difícil destacar con ellos.
- Verdes: naturaleza, salud, equilibrio. También dinero, según el contexto.
- Rojos y naranjas: energía y urgencia. Funcionan bien en dosis pequeñas.
- Morados: creatividad o cierto aire premium, según el tono.
- Neutros y tierras: sobriedad, cercanía, artesanía.
Mi consejo es que primero decidas cómo quieres que se perciba tu marca, y después busques el color que lo apoye. No al revés.
Errores típicos que veo una y otra vez
- Copiar a la competencia. Si todos tus competidores son azules, el azul te hace invisible, no profesional.
- Elegir por gusto personal. Tu color favorito puede no ser el de tu cliente.
- Demasiados acentos. Si todo llama la atención, nada la llama.
- Olvidar los usos reales. Tu paleta debe funcionar en pantalla, impresa, en blanco y negro y en tamaño de icono.
- Degradados y neones sin motivo. Suelen envejecer rápido.
- No documentar nada. Sin los códigos exactos (HEX, RGB), cada pieza saldrá con un tono ligeramente distinto.
Un método sencillo para decidir
Si partes de cero, estos pasos suelen bastar:
- Escribe tres adjetivos que describan cómo quieres que se perciba tu marca.
- Mira qué colores usa tu sector y decide dónde vas a parecerte y dónde vas a diferenciarte.
- Elige el dominante, derívale un oscuro y busca un acento que contraste con ambos.
- Pruébalos en un logotipo, una web y una factura. Si en los tres funciona, está bien.
- Déjalo reposar un par de días antes de cerrarlo. El primer entusiasmo engaña.
Es un proceso corto, pero cambia mucho el resultado final. Y si dudas entre dos opciones, quédate con la que se lea mejor: la legibilidad desempata casi siempre. Una paleta discreta que funciona en todas partes vale más que una espectacular que solo luce en la presentación.
Cuando la paleta ya está, falta aplicarla
Una buena paleta de colores de marca no sirve de nada si luego cada soporte la interpreta a su manera. Lo que da coherencia es aplicarla igual en la web, las redes, los documentos y las presentaciones, con las mismas proporciones.
Si tienes una marca que ya no te representa o una web que se ve recargada, puedo revisarla contigo y proponerte un sistema de color ordenado. Escríbeme desde la página de contacto y vemos por dónde empezar.